Adiós, iguana

Diciembre 28, 2007 by lasolasediciones

Parece un poco tonto tener un blog durante año y medio para dejarlo y empezar otro desde cero, pero los diarios son así, los cuadernos se acaban y uno no empieza a escribir hasta que encuentra un nuevo montón de páginas en blanco.

La noche de la iguana llegó a su fin hace unos meses, cuando volví a leer la mayoría de los textos para corregirlos y publicarlos, y descubrí que apenas salvaba seis o siete. Todas esas horas, toda esa ilusión en las largas madrugadas robadas al sueño se descubrieron de pronto como nada. Muy poco.

Así que aquí estoy de nuevo, y con mucho menos tiempo para complicaciones: escribir simplemente y dejarse llevar. ¿Para qué tantas vueltas?

Ella se acerca de nuevo, esta vez inevitablemente. Él comprende que debe hablar aunque no quiera hacerlo.

- Llevas toda la noche esquivándome
- Lo sé, dice él.

Ella hace un gesto y el percibe su perfume, o su piel, y sabe que es ahora más poderosa.

- ¿Vamos a algún lado?
- No lo sé, Mara…
- ¿Qué quieres hacer?, pregunta ella, como si sólo hubiera una respuesta, la que ambos están pensando.

Él se vuelve pensativo. No sabe qué contestar, siente el mismo deseo, mucho más fuerte, pero algo en su interior tiene miedo. Es un miedo que no acierta a explicar, un miedo de los nuevos tiempos que aún no entiende, de los que aún no acierta a comprender su verdadero significado.

- ¿Es que no quieres sexo?

Ella sonríe, desafiante. Sabe que él está perdido. Sabe que es suyo.

- Claro que quiero sexo, se excusa él.

Agacha la mirada y se mantiene en silencio, dubitativo, y entonces la frase llega a sus labios, tan clara como si nunca antes hubiera sido suya todas esas noches.

- Pero no sólo sexo.